Estos son los asteroides que podrían impactar contra la Tierra en los próximos 100 años, según la NASA
El sistema Sentry de la NASA mantiene bajo vigilancia más de 2.000 objetos con alguna posibilidad matemática de alcanzar nuestro planeta durante el próximo siglo. Algunos presentan probabilidades llamativas, pero ninguno supone actualmente una amenaza significativa para la Tierra.

La posibilidad de que un asteroide choque contra la Tierra forma parte de los cálculos que realizan de manera permanente los organismos de defensa planetaria. La NASA dispone para ello de Sentry, un sistema automático del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS), perteneciente al Jet Propulsion Laboratory, que analiza continuamente las órbitas conocidas en busca de posibles impactos durante los próximos cien años.
La lista puede resultar inquietante a primera vista. En la consulta realizada a los datos de Sentry aparecen 2.201 objetos con alguna solución orbital que permite un posible impacto futuro. Eso no significa que 2.201 asteroides se dirijan hacia la Tierra.
Sentry trabaja con las incertidumbres que todavía existen en las órbitas. A partir de las observaciones disponibles calcula multitud de trayectorias posibles y señala aquellas que, matemáticamente, podrían terminar cruzándose con nuestro planeta. Cuando llegan nuevas observaciones y la órbita se conoce mejor, muchos objetos desaparecen de la lista porque esas posibilidades quedan descartadas. La propia NASA explica que este proceso es completamente normal.
Los asteroides con posibles impactos más próximos a la Tierra
Entre los objetos actualmente vigilados, estos son algunos de los que presentan ventanas de posibles impactos que comienzan antes de 2050:
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| Asteroide | Ventana calculada | Probabilidad acumulada | Diámetro aprox. |
|---|---|---|---|
| 2011 KF36 | 2026-2031 | 1 entre 2.100 millones | 275 m |
| 2018 VP1 | 2026-2107 | 1 entre 2,1 millones | 2 m |
| 2009 VA | 2026-2043 | 1 entre 54.000 | 6 m |
| 2008 JL3 | 2027-2122 | 1 entre 6.000 | 29 m |
| 1991 BA | 2027-2115 | 1 entre 239.000 | 6 m |
| 2013 TX68 | 2027-2108 | 1 entre 19 millones | 30 m |
| 2021 GE2 | 2030-2049 | 1 entre 1.350 | 5 m |
| 2006 DM63 | 2031-2122 | 1 entre 7.000 | 15 m |
| 2018 YH2 | 2031-2120 | 1 entre 7,3 millones | 82 m |
| 2012 VE77 | 2033-2035 | 1 entre 21.600 | 18 m |
| 2008 CC71 | 2034-2082 | 1 entre 24.700 | 36 m |
| 2005 EL70 | 2034 | 1 entre 4,4 millones | 52 m |
| 2002 RB182 | 2036-2120 | 1 entre 170.000 | 92 m |
| 2009 BE | 2037-2122 | 1 entre 2.800 | 20 m |
Hay un detalle fundamental para entender la tabla: una “ventana” no es una fecha prevista de impacto. Que Sentry indique, por ejemplo, 2027-2122 significa que dentro de ese periodo existen una o varias soluciones orbitales compatibles con los datos actuales que terminarían en una colisión. La probabilidad acumulada es la suma de esas posibilidades y no la probabilidad de que el asteroide choque en cada uno de esos años.
2008 JL3, uno de los que más vigila el sistema
Entre los objetos cuya ventana comienza en los próximos años destaca 2008 JL3, un asteroide de unos 29 metros de diámetro.
Sentry sitúa sus posibles encuentros entre 2027 y 2122 y calcula una probabilidad acumulada próxima a una entre 6.000. Su puntuación acumulada en la escala de Palermo ronda -2,38, una de las más elevadas de la lista actual.
Incluso así, esa cifra sigue sin indicar una situación de alarma. La escala de Palermo compara el riesgo calculado con el riesgo estadístico habitual de que objetos de tamaño similar alcancen la Tierra. Los valores inferiores a -2 corresponden a situaciones para las que no se esperan consecuencias probables; entre -2 y 0 se encuentran los casos que justifican una vigilancia más estrecha.
El 10,3% de 2010 RF12 tiene una explicación.El dato más espectacular de la lista pertenece a 2010 RF12. Su probabilidad acumulada ronda el 10,3% para distintas posibilidades comprendidas entre 2095 y 2122.
El porcentaje es muy superior al de otros objetos, pero falta un dato esencial: 2010 RF12 mide aproximadamente siete metros.n asteroide de estas dimensiones no tiene el mismo significado que uno de varios cientos de metros. Los objetos pequeños suelen romperse al entrar en la atmósfera y pueden producir un gran meteoro o un bólido. CNEOS señala que, como regla general, los asteroides rocosos habituales no suelen provocar daños en superficie hasta diámetros de alrededor de 25 metros, aunque la composición, velocidad y ángulo de entrada influyen en el resultado.
Algo similar sucede con 2017 WT28, que acumula una probabilidad aproximada del 1,15%, pero cuyo diámetro estimado es de apenas ocho metros. Por eso una probabilidad mayor no equivale necesariamente a un peligro mayor.
Los asteroides de mayor tamaño de la lista
El análisis cambia cuando se observan objetos de cientos de metros, aunque sus probabilidades de impacto sean muchísimo menores.
Uno de los casos más llamativos es 1979 XB, con un diámetro estimado de unos 660 metros y posibles soluciones de impacto entre 2056 y 2113. Fue observado por última vez en 1979, lo que explica parte de la incertidumbre que todavía acompaña a su órbita.
También figuran 2014 HN197, de alrededor de 350 metros y con una ventana situada entre 2069 y 2118, y 2011 KF36, cuyo diámetro se estima en unos 275 metros.
El tamaño importa mucho. NASA estima que un objeto de unos 140 metros podría provocar daños regionales en caso de impacto, mientras que los cuerpos de tamaño mucho menor tienen efectos más limitados y con frecuencia liberan gran parte de su energía en la atmósfera.
Ninguno está actualmente en nivel de peligro. La conclusión de los datos es bastante menos alarmante que el listado. Ninguno de los objetos analizados supera el nivel 0 de la escala de Torino.
La escala de Torino va de 0 a 10 y fue creada para explicar al público el riesgo asociado a posibles impactos. El nivel 0 se reserva para casos en los que la probabilidad de colisión es cero o tan baja que se considera prácticamente nula, y también para objetos pequeños que previsiblemente se quemarían o fragmentarían en la atmósfera.
También las puntuaciones actuales de Palermo permanecen por debajo de -2. En términos técnicos, esto coloca esos posibles impactos claramente por debajo del riesgo natural de fondo utilizado por los especialistas para comparar amenazas.
En otras palabras: hay miles de trayectorias que los ordenadores deben seguir estudiando, pero no hay ahora mismo un asteroide conocido con una amenaza significativa de impacto contra la Tierra durante el próximo siglo. NASA ha utilizado esa misma formulación en sus ejercicios y documentación de defensa planetaria.
El precedente de 2024 YR4
En febrero de 2025 llegó a alcanzar una probabilidad de impacto contra la Tierra del 3,1% para diciembre de 2032, el porcentaje más alto registrado por la NASA para un objeto de ese tamaño o superior. Nuevas observaciones permitieron precisar su órbita y, pocos días después, la probabilidad cayó hasta el 0,004%, quedando descartada una amenaza significativa para nuestro planeta.
Durante un tiempo quedó abierta otra posibilidad: que pudiera alcanzar la Luna. Las observaciones realizadas posteriormente con el telescopio espacial James Webb resolvieron también esa incógnita. En marzo de 2026 la NASA anunció que 2024 YR4 tampoco chocará contra la Luna en 2032 y pasará a unos 21.200 kilómetros de su superficie.
Es precisamente para eso para lo que existe Sentry: detectar una posibilidad cuando todavía existe incertidumbre y corregir el cálculo a medida que los telescopios proporcionan más información.
Apophis pasará muy cerca en 2029, pero no chocará. El gran acontecimiento astronómico relacionado con un asteroide cercano durante los próximos años será Apophis.
El 13 de abril de 2029, este asteroide de unos 340 metros pasará a aproximadamente 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, por debajo incluso de la distancia a la que orbitan numerosos satélites geoestacionarios. NASA asegura que el paso será seguro y que Apophis no presenta riesgo de impacto contra la Tierra durante al menos los próximos cien años.
Será, eso sí, un encuentro extraordinario. El asteroide podrá verse a simple vista desde zonas del hemisferio oriental si las condiciones meteorológicas lo permiten.
La vigilancia continuará mucho después. La Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA tiene precisamente como misión localizar, seguir y estudiar asteroides y cometas que puedan representar un peligro, mientras que sistemas como Sentry recalculan sus órbitas conforme llegan nuevas observaciones.




