Málaga: Brillo en el centro y mugre en los barrios
Teresa Porras: Parece que está sucio pero a mi me parece que está limpio
Por más que Teresa Porras, concejala de Servicios Operativos, insista en que "la ciudad está limpia", la realidad que se vive en muchos barrios de Málaga desmiente con crudeza esas palabras. La situación es crítica: plagas de cucarachas y ratas, muebles abandonados en las esquinas, contenedores desbordados y calles impregnadas de suciedad. Una escena cada vez más habitual que ha empujado a los vecinos al límite: escobas y cepillos en mano, han salido ellos mismos a limpiar lo que el Ayuntamiento se niega a ver.
Mientras Calle Larios luce reluciente, con su piedra brillante y su olor a limpieza, barrios como La Luz, Dos Hermanas, La Trinidad, Palma-Palmilla, Delicias o la Carretera de Cádiz se hunden en la desidia. Allí no hay riego, ni baldeo, ni barrido con frecuencia suficiente. Apenas se ve pasar una cuba de agua, y mucho menos un equipo municipal limpiando con rigor. Hay abandono. Y hay indignación. Y con razón.
Una ciudad de dos velocidades: brillo en el centro, mugre en los barrios
Así de limpito luce el barrio Centro Histórico, supuesta "joya de la corona": ratas, vómitos, orines, heces, sangre, basura, mugre incrustada. Además del nauseabundo hedor que se respira. Atrévase a denunciarnos Sra. Porras, por mostrar la realidad @malaga pic.twitter.com/MKqM3icONh
— CentroAntiguoMálaga (@vecinosmalaga) July 25, 2025
El contraste es grotesco. Resulta casi insultante que desde el equipo de gobierno se niegue la evidencia cuando los propios malagueños están organizándose para fregar aceras, eliminar residuos y espantar a las plagas. Las imágenes han recorrido ya los medios de comunicación nacionales. Programas como Malas Lenguas han dado voz a los que ya no pueden más.
Una vecina lo dijo con toda claridad: “Ve el parque, hay mosquito, cucarachas, las calles llenas de mugre. Pagamos impuestos, que limpien. Estamos en verano, hay plagas y aumentan, hay mina de ratas, de cucarachas. No hay quien lo soporte. Lo come la mugre. Esto es insostenible y que se organice el Ayuntamiento es lo que nos merecemos.” Esa es la realidad. Cruda. Literal. Y no se puede ignorar.
El problema no es solo de percepción ciudadana. Varios sindicatos —UGT, UTL, STAL y USO— han emitido un comunicado demoledor contra la empresa municipal Limasam, responsable del servicio de limpieza. Denuncian falta de personal, equipos averiados, rutas ineficientes y una gestión que califican de "ineficaz". Una crítica compartida también por la oposición política, que lleva tiempo alertando del deterioro progresivo del servicio.
¿Dónde están los 2.500 empleados que, según el Ayuntamiento, trabajan para mantener la ciudad limpia? Los sindicatos lo desmienten. Y los vecinos también. Un Ayuntamiento desconectado de la realidad.El último pleno municipal fue una buena muestra del clima social que vive Málaga. Ocho vecinos fueron expulsados del salón tras alzar la voz con desesperación. Gritos, protestas y un nuevo bochorno institucional en el que la ciudadanía volvió a ser silenciada en lugar de escuchada.
Mientras tanto, la concejala Teresa Porras responde con una frase que ha encendido aún más los ánimos. Hoy, en declaraciones a Antonio de Olea, cuando se le mencionó que los vecinos decían que “no pasan por aquí”, su respuesta fue: “En la Carretera de Cádiz hay servicio diario, parece que está sucio pero la mía es que está limpio.” Una frase que ya es símbolo del desdén institucional hacia quienes sufren día a día el deterioro de su barrio.
Teresa Porras en estado puro : "La percepción mía es que esta limpio" #Málaga pic.twitter.com/CAwM8MgUO6
— La Torreta Informativa (@LaTorretaInfor1) August 4, 2025
Los vecinos no piden favores. Piden lo que les corresponde. Pagan impuestos como todos, pero no reciben los mismos servicios. Asistimos a una limpieza selectiva, que embellece el centro histórico para turistas y eventos, mientras la periferia se degrada. Este abandono crea un caldo de cultivo para la especulación inmobiliaria: se dejan caer zonas enteras, hasta que la presión vecinal obliga a una intervención que llega tarde y favorece al capital, no a los residentes de toda la vida.
Teresa Porras y Paco de la Torre deben asumir su responsabilidad. La Málaga real, la de los barrios, está harta. Y con razón.
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