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Identificado un Anticuario por vender una escultura del faraón egipcio Taharqa datada entre el 690-664 antes de Cristo

Identificado un Anticuario por vender una escultura del faraón egipcio Taharqa datada entre el 690-664 antes de Cristo

La Policía Nacional identifica a un anticuario por vender una escultura del faraón egipcio Taharqa procedente de expolio

Barcelona, lunes, 11 de marzo, 2024
La Policía Nacional ha identificado a "un anticuario presuntamente implicado en la venta ilegal de una escultura del faraón Taharqa, datada entre los años 690 y 664 antes de Cristo".
La Policía Nacional identifica a un anticuario por vender una escultura del faraón egipcio Taharqa procedente de expolio

El individuo, "propietario de un establecimiento de antigüedades en Barcelona", habría "comercializado la pieza al Museo Nacional de Antigüedades de Leiden, en los Países Bajos, por la suma de 100.000 euros". Sin embargo, esta escultura, proveniente de un expolio en la República de Sudán, contaba con documentación falsificada.

La investigación comenzó cuando "las autoridades neerlandesas enviaron un informe a la Brigada de Patrimonio Histórico, detallando una denuncia presentada por el director del Museo Nacional de Antigüedades de Leiden". Según esta denuncia, "el anticuario habría vendido al museo neerlandés una escultura de origen sudanés, identificada como un ushebti del faraón Taharqa, utilizando documentación falsa".

"El anticuario proporcionó una copia digital de un documento supuestamente emitido por el gobierno sudanés en 1967, certificando que la pieza había sido llevada a Londres desde Sudán entre 1930 y 1940". Sin embargo, tras varias investigaciones, se descubrió que este documento era falso. Carecía de los requisitos oficiales de la época y mencionaba un "Ministerio de Arqueología" inexistente en Sudán. Además, la firma del supuesto director general no correspondía a la persona que ostentaba ese cargo en la época.

Las pesquisas revelaron que "la escultura fue sustraída del Museo Gebel Barkal en la República de Sudán, específicamente de la región de Karima. También se determinó que la pieza había pasado por varias manos y que el último propietario conocido había fallecido hacía años".

La denuncia presentada por el Museo Nacional de Antigüedades de Leiden acusa al anticuario de estafa agravada, "exigiéndole la devolución de los 100.000 euros pagados por la escultura". Se le imputa este delito por tratarse de bienes de patrimonio artístico, histórico y cultural, así como por superar el monto de defraudación establecido en 50.000 euros en la venta al museo neerlandés.

La historia de este caso de tráfico ilegal de patrimonio cultural nos sumerge en un entramado donde la avaricia y la falta de escrúpulos se entrelazan con la riqueza histórica de una civilización antigua. La escultura del faraón Taharqa, datada en un período tan lejano como el séptimo siglo antes de Cristo, es mucho más que una simple pieza de arte: es un fragmento tangible de la historia de la humanidad, un testigo silencioso de tiempos pasados que merece ser preservado y protegido.

El papel del anticuario en este oscuro negocio es crucial. Su participación en la venta de la escultura al Museo Nacional de Antigüedades de Leiden, en los Países Bajos, pone de manifiesto la complejidad de las redes de tráfico de arte y su capacidad para burlar los sistemas de seguridad y verificación establecidos para proteger el patrimonio cultural mundial.

El uso de documentos falsificados para legitimar la procedencia de la escultura revela un nivel de sofisticación en las prácticas delictivas que va más allá de lo que comúnmente se podría imaginar. La cuidadosa elaboración de un certificado supuestamente emitido por el gobierno sudanés en 1967 muestra la planificación meticulosa detrás de esta operación ilegal y la determinación de los perpetradores para obtener ganancias a expensas del legado cultural de una nación.

La colaboración entre las autoridades de los Países Bajos, España y la Embajada de la República de Sudán en España es un ejemplo de la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra el tráfico ilegal de arte y artefactos culturales. Este caso pone de relieve la necesidad de una mayor vigilancia y coordinación entre los países para prevenir y combatir este tipo de actividades ilícitas.

El hecho de que la escultura haya sido sustraída del Museo Gebel Barkal en Sudán añade una capa adicional de tragedia a esta historia. No solo se trata de un acto de robo, sino también de un ataque directo a la herencia cultural de un pueblo y a su capacidad para comprender y apreciar su pasado.

En última instancia, la denuncia presentada por el Museo Nacional de Antigüedades de Leiden contra el anticuario acusándolo de estafa agravada subraya la importancia de la responsabilidad y la rendición de cuentas en la protección del patrimonio cultural mundial. Este caso debería servir como un recordatorio de la necesidad de fortalecer las leyes y los mecanismos de aplicación para combatir el tráfico ilegal de arte y garantizar que las generaciones futuras puedan disfrutar y aprender de las maravillas del pasado.

Barcelona, España